He notado que los españoles hablan con las manos. Los gestos y movimientos dramáticos hechos con las manos animan y dan vida a cada conversación, convirtiendo el orador en un actor de su propio espectáculo. A veces, cuando hablo con un español o española que es especialmente dramático con las manos, me doy cuenta de que estoy mirando tanto a estas energéticas manos que a la cara, simplemente porque me pongo fascinada con el movimiento, con la agilidad y expresión que vive en ellas. También he aprendido que la comunicación a través de las manos es un truco muy útil para cualquier estudiante de español, porque con el uso de ellas y de los gestos es posible suplementar el vocabulario y reforzar las ideas, las cuales suelen ser expresadas en una manera que carece de elocuencia. Cuando hablo con las manos yo puedo representar e imitar, actuar y enfatizar, sin preocuparme sobre conjugaciones verbales y preposiciones.