Yo he asistido a una fiesta dada por la oficina en la que hago mi práctica este fin de semana, una fiesta de Halloween que ocurrió el primero de noviembre en un bar muy de moda en una calle estrecha de Malasaña. No me disfracé, porque aunque la invitación mencionase algo sobre Halloween, pensaba que nadie iba a disfrazarse pasado de octubre, y además, todo el mundo sabe que lo peor es llegar a una fiesta con disfraz y ser la única vestida así.

Pero al llegar me di cuenta inmediatamente que para los españoles, el día festivo de Halloween extiende mucho después del día 31 de octubre, especialmente si todavía está el fin de semana. Luego me preguntaron retóricamente mis amigos españoles, ¿por qué no continuamos los festivos de Halloween si hay más fin de semana y más ganas de festejar entre nosotros? Ellos tienen razón, yo he decidido.

Además, para los españoles el Halloween es un día festivo para todas las edades, con disfraces eclécticos, diversos y a veces poco coordinados: he visto diademas, pelucas, pecas y alas todos juntos en el mismo disfraz. Hoy en día en los Estados Unidos, Halloween está reservado por dos grupos en la sociedad: los niños en plena inocencia con sus bolsas para acumular dulces y las chicas de edad universitaria que buscan cualquier excuso para vestirse en disfraces minúsculos, generalmente de tipo enfermera / coneja / auxiliar de vuelo. En mi opinión, el Halloween estilo-español es mucho más divertido.